Poesía, relatos, reseñas de libros y películas. Todo mi pequeño mundo que debo escribir para ser espejo.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Soy el árbol, fango de la flor y del fruto
Soy el árbol
Mi amor crece, como cuando crece un árbol que se planta, se cuida y se abona, como un árbol frutal que da además refugio a tu triste alma.
Cuando quieras venir a mí sólo tienes que cortar la fruta o aguardar bajo las hojas para alimentarte, descansar o cobijarte.
Me plantaste una mañana lluviosa, me cuidaste día a día sin darte cuenta que las raíces fueran brazos a tu sed y puentes a tu alma.
Tus palabras, eco de las ramificaciones que sostienen las hojas, palabras que se fueron haciendo oxígeno.
Así el oxígeno que venía de la fuente inagotable de tus palabras ayudó a que el fruto se embelleciera y a la par de las figuras literarias, inició el pacto entre la semilla y tu palabra.
Soy el árbol que no se corta, no se tala, ni se manda secar por encargo. Soy el árbol que cae ante la tormenta de tus ojos tristes, soy el árbol que cae cuando muere si no hay luz en tus ojos, soy el fango de la flor y del fruto si no tengo el oxígeno de tus palabras que se enraizaron a tu cuerpo de luz, de vida, de esperanza.
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